29
de jul, 2010 |
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Tema
Especial: Economía
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Durante las últimas décadas una gran brecha se ha abierto entre el Norte y el Sur. Liderado por los Estados Unidos y con la compañía de los aliados circunstanciales que coincidan con sus intereses en cada momento o con los Gobiernos cómplices que responden a sus propios intereses y no al de sus pueblos, se llamen Unión Europea, Blair, Aznar, u otros, el Norte se ha erigido en avaro dictador de los destinos del planeta.
Grandes Grupos Económicos, en general nacidos en esos países, se convirtieron en Multinacionales mercenarias, que en el afán de obtener beneficios económicos a cualquier costo, no dudaron en avasallar derechos humanos y contaminar hasta destruir ecosistemas mientras el mundo entero sufre las consecuencias.
La concepción intencionadamente equívoca del concepto de Desarrollo que nos han impuesto, generó los problemas ambientales y sociales que provocaron y lo siguen haciendo, un deterioro de las condiciones de vida de todo ser que habita el planeta.
Contaminación de las reservas de agua dulce, desertización de bastas extensiones de tierra otrora fértiles y altos niveles de polución del aire, son algunas de las consecuencias ambientales que lejos de estar siendo paliadas, siguen profundizándose día a día por una autodestructiva inconciencia ecológica.
Subyugación de culturas étnicas y regionales, sometimiento de pueblos originarios y comunidades campesinas son algunas de las consecuencias visibles en la triste realidad social con la que convivimos cada día.
Sin embargo, el daño no ha sido total ni irreversible y el Sur ha despertado ante la situación límite en la que nos encontramos. Nuevos líderes surgen con el respaldo y como voceros de nuestros pueblos rescatando valores humanos esenciales como la solidaridad, el respeto por la tierra y la convicción de que la posibilidad de forjar un futuro mejor aun está en nuestras manos.
Los pueblos del Sur nos revelamos a seguir siendo explotados, humillados y saqueados y nos negamos a continuar siendo espectadores pasivos de la acelerada destrucción de la Tierra en pos de mantener la calidad de vida del Norte. Esa resistencia se hace mas fuerte con cada marcha, cada foro, cada movilización, cada acto de desobediencia civil, pero necesita de todos y cada uno de nosotros para lograr el impulso definitivo que genere un cambio de rumbo hacia un mundo mejor, hacia un mundo con futuro y oportunidades para todos. Un mundo que no se conseguirá si no tomamos partido y nos comprometemos de una vez por todas, con esta lucha que hemos iniciado contra el modelo de desarrollo economicista que está causando la aniquilación total de la vida sobre el planeta.
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Paco Puche |
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La economía dominante que se estudia en las facultades, y trata de imponerse en la práctica, es la corriente denominada neoclásica. Es la base para justificar el capitalismo en todas sus variaciones. Tiene un fundamento antropológico individualista y egoísta, y estudia la realidad económica como si estuviese al margen de la biosfera o de la lucha de clases o del patriarcalismo reinante. Fruto de esta ideología dominante en Occidente es la tendencia irrefrenable del capital, en su búsqueda compulsiva del máximo beneficio, de abarcar toda la vida y de privatizar toda la existencia. Desde esta perspectiva se ha tomado el trabajo de Hardin (1968) como si fuese un dogma de fe.
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William Austen Bradbury |
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El nuevo milenio trajo nuevos desafíos, y es hoy en día, en esta época de crisis de la humanidad con alta incertidumbre y cuando todo está en juego, la Economía Ecológica surge como resultado de la evolución de la ciencia con el objeto de unir las diferentes disciplinas científicas y dar otra percepción del valor que no habla sólo de dinero, sino de la calidad de vida, del conocimiento, de las habilidades y de la naturaleza.
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Paco Puche |
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Paco Puche plantea en este artículo los cuatro escenarios y modelos macroeconómicos -el capitalista, el de la izquierda keynesiana, el del decrecimiento en los países enriquecidos y el claramente antisistémico, es decir anticapitalista- con los que nuestra sociedad puede afrontar sus retos de futuro. “El planeta finito ha dado inequívocas muestras de agotamiento y ya no hay que esperar a las generaciones futuras para asistir a un grave deterioro de los ecosistemas, a un cambio climático irreversible y de consecuencias previsibles y al final del petróleo barato, que ha alimentado durante 100 años esta loca civilización industrial”, alerta Puche.
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Jérome Duval, Damien Millet, Sophie Perchellet |
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Abrumados por la especulación sobre la deuda, antes incluso de que intervenga el FMI, los Estados toman la iniciativa y se prevén reformas antisociales en España, en Portugal, en Irlanda, en Italia... En todos lados estos tratamientos de austeridad estrujan los salarios y preservan al gran capital responsable de este callejón sin salida capitalista. En todos lados los pueblos se movilizan y la única esperanza está precisamente allí, en esa movilización. Es urgente para todos y todas los y las que quieren resistir eficazmente a la lógica capitalista trabajar por la unificación de estas luchas.
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Paco Puche |
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Bajo el paradigma de que fuera del capitalismo nos sobrará tiempo para la vida Paco Puche traza en este artículo un recorrido histórico, filosófico y económico de los conceptos del trabajo y el tiempo, censurando el significado que han adquirido en la actualidad, y resaltando lo que supondrán -trabajo y tiempo- en una sociedad que avanza hacia el decrecimiento.
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Florent Marcellesi |
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La Renta Básica de Ciudadanía –es decir, un ingreso desconectado del trabajo, universal, incondicional y que cubre las necesidades básicas– es una apuesta clave ante el tambaleo de un sistema económico injusto e insostenible. De hecho, si entendemos la actual crisis como una oportunidad para dar un giro copernicano a nuestro modelo de desarrollo, la renta básica permite reorientar la economía sobre bases más sostenibles y humanas. Al reconocer el trabajo no remunerado y efectuar una redistribución de la riqueza priorizando actividades ecológicas, sociales, de la economía social y solidaria, etc., esta renta plantea de forma directa e indirecta una reorientación socioeconómica. A través de ella, se deja un sitio cada vez mayor a una producción no mercantil, social y ecológicamente útil, cooperativa, autónoma, es decir, a una economía plural a escala humana y respetuosa de la biósfera.
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Eric Toussaint |
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Cada día, en todas las casas del mundo que tienen televisión o internet, se celebra una misa dedicada al dios Mercado durante la difusión de la evolución de las cotizaciones de la Bolsa y de los mercados financieros. El dios Mercado envía sus señales a través del comentarista financiero de la televisión o de la prensa escrita. Esto sucede en la mayor parte del planeta. Cada día circulan en el mundo 3 billones de dólares saltándose las fronteras. Sólo menos del 2% de esta suma se utiliza directamente en el comercio mundial o en inversiones productivas. Más del 98% restante se dedica a operaciones especulativas, en especial sobre las monedas, los títulos de la deuda o las materias primas.
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Federico Aguilera Klink |
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Nuestros políticos y gobernantes siguen queriendo ignorar que la economía es un sistema abierto a, y en interacción continúa con, el sistema ambiental, es decir, con los flujos biofísicos (energía y materiales). Como, a su vez, la economía no es nada más que un subsistema del sistema social, al final lo que ocurre es que hay una interacción y una interdependencia inevitable entre lo social, lo económico y lo biofísico o ambiental. Sin embargo, la economía que se enseña en la Universidad es una economía de sistema cerrado, que ignora las interacciones anteriores y que, en consecuencia, legitima la práctica de una economía que genera unos elevados e inevitables costes sociales (a los que apenas se presta atención), ejerciendo un continuo deterioro sobre el Medio Ambiente y sobre la salud de las personas.
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Ignacio Sabbatella |
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La problemática ecológica envuelve aspectos económicos, sociales, culturales y políticos, de manera que requiere una visión totalizadora. Hoy, más que nunca, quedan expuestos los fundamentos del funcionamiento del modo de producción y reproducción capitalista como factores desencadenantes tanto de la crisis económica como de la crisis ecológica. Para cuestionar estos fundamentos se hace necesario recuperar la crítica de las formas fetichizadas de la economía política que brindara la teoría marxista pero ahora enriquecida con los aportes del marxismo ecológico. No basta con el análisis de la relación capital–trabajo sino que se vuelve imprescindible incorporar una nueva mirada de la relación entre el hombre y la naturaleza y específicamente el modo en que el régimen capitalista de producción se apropia de su entorno natural.
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Paco Puche |
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La economía neoclásica, neoliberal o capitalista ha fracasado. Casi ningún economista convencional lo reconoce, pero el crack del 2008 y sus consecuencias, la crisis climática, el ensanchamiento de la brecha de desigualdad y el hambre crónica del 20 por ciento de la población constituyen los argumentos irrefutables de cómo una economía que domina el mundo industrializado, sin competencia intelectual ni de poder, nos está llevando a una crisis global. El que esté en su crepúsculo no quiere decir que vaya a caer por sí sola, necesita de una eutanasia asistida.
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Paco Puche |
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Que dejado a merced de la mano invisible del "libre" mercado desregulado, el sistema capitalista haya tenido que protagonizar las mayores intervenciones del Estado que se recuerden en su historia no deja de ser una refutación definitiva de tal sistema. Ha sido refutado y está en su crepúsculo, pero la agonía puede ser duradera y perniciosa por lo que está pidiendo una eutanasia asistida. Se impone un nuevo paradigma, en el sentido kuhniano, para acabar con esta pesadilla de la miserabilización y posible autodestrucción del mundo humano. Para esta necesaria sustitución, resulta pertinente desempolvar el viejo eslogan de Rosa Luxemburgo, pero adaptado a los tiempos, que vendría a profetizar aquello de: ecosocialismo o barbarie.
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Blanca Rodríguez |
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Los grupos de ahorro son, quizá, la vertiente menos conocida del microcrédito, aunque en el Sudeste asiático (en especial en la India, donde se originaron) se encuentran extendidísimos y agrupan ya a millones de mujeres. La solidaridad que los grupos de ahorro crean entre sus integrantes parece no conocer límites. Hubo un tiempo en que se acusó a esta metodología de no ser exportable sin embargo América Latina es un ejemplo de la adaptabilidad de la metodología a la problemática propia de cada país.
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Jayati Ghosh |
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La disputa sobre el cambio climático no sólo es una batalla entre ricos y pobres: ilustra la futilidad de la obsesión del crecimiento económico. El imperialismo ecológico –el crecimiento del centro del sistema a tasas insostenibles, mediante la exhaustiva degradación ecológica de la periferia– está generando ahora un conjunto de contradicciones ecológicas a escala planetaria que ponen en peligro la biosfera en su conjunto
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Jorge Enrique Robledo |
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Todos los pueblos del mundo, no solo el de Colombia, se están empobreciendo con el libre comercio. En el desarrollo urbano se exacerban las desigualdades. El capitalismo, y planteémoslo desde ya para el desarrollo de la ciudad, tiende a exacerbar la segregación. La ciudad es por definición un hecho cultural fuertemente segregado, de grandes desigualdades, y si el desarrollo urbano se les deja más suelto a las fuerzas del mercado, con mayor razón se segrega.
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Robert Skidelsky |
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La depresión de la economía ha causado una explosión de ira popular contra la "avaricia" de los banqueros y sus "obscenos" incentivos. Esto se ha visto acompañado de una crítica más amplia del "crecimientismo" ("growthmanship") – la búsqueda del crecimiento económico a toda costa, independientemente del daño que pueda causar al medio ambiente de la Tierra o a nuestros valores compartidos.
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Éric Toussaint |
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Los gobiernos de la llamada corriente progresista de América Latina no han discutido ni han puesto en cuestionamiento el modelo extractivista. Siguen creyendo que mediante la extracción de los recursos naturales vamos a encontrar el camino del desarrollo. En lugar de recaer en el mito «desarrollista extractivo-productivista», es mejor tener un programa a largo plazo cuyo objetivo sea disminuir la dependencia de las exportaciones y mejor aún, repartir la producción de la riqueza nacional en un círculo virtuoso basado en la satisfacción y la promoción de la demanda interior, lo que implica dar prioridad y garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de toda la población (en detrimento del frenético consumo de lujo de las clases sociales más ricas).
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| Por
Joan Martinez Alier |
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Desde el punto de vista de los pobres, podemos interpretar el desarrollo del capitalismo (o del sistema de mercado generalizado) como una Raubwirtschaft o economía de rapiña continuada y creciente para impulsar la acumulación de capital y cubrir los gastos de los ricos. Entendidos así, los movimientos sociales de los pobres a menudo tienen un contenido ecológico (quizás sólo implícito), al intentar resguardar los recursos naturales fuera de la economía crematística, mercantil, bajo control comunitario.
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| Por
Tatiana Roa Avendaño |
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La cuestión agraria ha estado en el centro del histórico conflicto político armado colombiano, atravesado por la disputa por la tierra. Hay una alta concentración de la propiedad de la tierra, siendo esta una de las principales características de la estructura rural. Un proceso de contrarreforma agraria se esta viviendo actualmente en el país, con ingredientes como: el uso de la fuerza de las armas o de dineros derivados de actividades ilícitas para intimidar al movimiento campesino eindígena que lucha por la tierra y para provocar el desplazamiento en zonas de interés para las élites agrarias.
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Renaud Vivien, Damien Millet, Éric Toussaint |
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Las reformas anunciadas por el G20 no van a transformar al Banco Mundial o al FMI en organizaciones democráticas. La distribución profundamente anti-democrática de los derechos de voto demuestran que el FMI y el Banco Mundial son instrumentos en manos de las potencias occidentales para imponer al resto del mundo políticas que sirven a sus propios intereses. A pesar de sus reiterados fracasos, el Consenso de Washington, suerte de manual del neoliberalismo, sigue siendo el orden prescrito por el FMI y el Banco Mundial a los países que buscan su "ayuda".
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| Por
Paco Puche |
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“La idea de un mercado que se regula a sí mismo era una idea puramente utópica. Una institución como ésta no podía existir de forma duradera sin aniquilar la sustancia humana y la naturaleza de la sociedad, sin destruir al hombre y sin transformar su ecosistema en un desierto”, dejó dicho Polanyi en su célebre obra La gran transformación publicada en 1944, en la que explicaba el derrumbe del capitalismo decimonónico y los trágicos acontecimientos de la primera mitad del siglo XX.
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